Ha pasado un año y un mes. Trece meses. Esta bitácora abandonada como un diario de vida que uno busca cuando se te acaban los dedos buscando con quién hablar. Donde vuelcas eso que te dices a ti mismo pero no sabes bien si le interesa escuchar a quienes te rodean.
Este espacio que se vuelve fructífero cuando el alma está sana, o cuando el ánimo al menos te acompaña para esmerarse en sanar.
Aquí vengo, a la carga otra vez. Vamos a ver si al menos la disciplina, de una vez y por todas se queda conmigo y el cerebro logra dominar a este corazón que manda -a veces demasiado- lo que hago y dejo de hacer.
Vamos a ver si logro no olvidar.
Para P.
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La silueta de tu presencia lidia con tu rastro. No se diluye, no busca
rutas alternas, no sube en autobuses ni en tranvías. Jamás transita en
dirección ...
7 years ago