
IMAGEN CORTESÌA DE ARWASSA (www.arwassa.blogspot.com)
Bueno, mi gente. Les cuento que estuve releyendo el espacio de comentarios de La libertad en un laberinto y he decidido editar la charla que se dio. Como bien decía Yreal, este es un tema que da para varios subtemas, pero pienso que puede ser constructivo facilitar la lectura de esta conversación antes de pasar a otro tema.
Aquí se los dejo... sin foto porque ya está muuuuuuy largo. Un abrazo y sigan pasando.
La libertad es como un laberinto. Es como decir que es una trampa, de esas que seducen, que cuando te acercas a sentir el cebo, te atrapa y no te deja salir. Adentrarse a buscarla es como meterse en un lío del cual difícilmente podrás salir.
Una trampa que te enamora, que te hace pensar que estás en el camino correcto, pero en cualquiera de sus vueltas te das cuenta de que sigues atrapado.
“Claro que disfrutar la libertad implica la presencia de otros, pero esos otros si acompañan en alguna medida también es desde la propia libertad.
Atreverse, arriesgarse, supone costos, a veces altos, pero la satisfacción de hacer lo que una considera justo con la propia vida, debe ser lo primero”. (Siempre el Sur)
La libertad es una búsqueda permanente. No de ahora, no de ayer, sino de siempre. Siempre está allí, como una lucha latente, que a veces decidimos hacer patente y otras, la mayoría, nunca sale de su capullo. La vida es más fácil cuando uno decide dejarla quieta... Pero es maravillosa cuando decide abrazarla.
“Es que quizás el peor enemigo de nuestra propia libertad seamos nosotros mismos. Son demasiadas las ocasiones en que son nuestros propios pensamientos los que nos encarcelan. Mientras el alma tira para un lado la razón nos hace ‘mantener la compostura’. Tal vez nos convenga dar un respiro de vez de en cuando, un respiro que verdaderamente nos permita encontrarnos y liberarnos de las todas las ataduras”. (Salime Sfeir)
El respiro que se requiere es para descansar, pero la libertad sigue esquiva. Una cosa que libera por un lado, encadena por el otro. ¿A cuáles ataduras estamos dispuestos a ceder? ¿Qué cadenas nos atreveremos a romper?
“Para mí, esto de tener un blog es un modo de no perder contacto con la sociedad, ya que justo afuera de mi casa hay mujeres dueñas de casa preocupadas de barrer las hojas y hablar mal de la vecina, mientras yo trato de averiguar quien soy y qué haré”. (Gentzane)
“Por un lado la libertad da y por otro la quita. Supongo que la libertad absoluta no existe, pero dentro de los parámetros en los cuales nos movemos debemos elegir aquello que nos haga sentir espiritualmente más libres”. (Salime Sfeir)
¡Lo que pasa es que saber eso no es tan fácil! Es como el oasis del desierto. Te arrojas sobre él y bebes de sus aguas, pero hay que estar atentos a los momentos de lucidez que nos permitan darnos cuenta de que a veces estamos tragando arena.
“Debo admitir que a veces es tanto más "fácil" dejar pasar la realidad y hacerse la tonta. Pero lo real siempre termina mostrándose, así que no podemos hacer más que aprovechar esos momentos de lucidez (o de locura en algunos casos)”. (Salime Sfeir)
La locura de estos tiempos, pienso que es la cordura que hemos perdido. Esa que nos indicaba que había que dejarnos invadir por los sentimientos, las sensaciones y dejar que la imaginación vuele.
Hemos desaprendido a hacer lo que nos apasiona, en aras de una funcionalidad enfermiza... esas cadenas que nos envuelven.
“Creo que los tiempos que corren son mucho mejores para el ejercicio de la libertad. Digo mejores, no ideales. Pero el ejercicio de la misma conlleva muchas renuncias y ganancias. La libertad es elegir y decidir. Cuando eliges, renuncias a otras opciones y cuando decides, asumes. Ninguna de las dos es sencilla. Porque hay momentos en que hay que elegir en beneficio de otros. Somos parte de un entorno que nos significa y define. A veces hay que luchar contra uno mismo y a veces ser, nos obliga a actuar en consecuencia y a hacernos cargo de nuestra vida. Ser congruentes con el "personaje" que decidimos ser”. (Yreal)
Ejercer la libertad es elegir y decidir, pero uno no siempre decide lo que le ofrece libertad. Lo que libera a veces -muchas veces- está en el camino difícil y marcado por el rechazo.
De acuerdo en que somos parte de un entorno, pero ese entorno nos presiona para que no nos salgamos de los parámetros de su aceptación.
Hoy en día, digo yo, el terreno es complicado porque la lógica del mercado define muchas más cosas de las que somos conscientes. Estamos en la parte más enredada del laberinto, porque es precisamente la parte donde el oasis se nos revela ante los ojos en forma de libertad...
“Este tema de la libertad tiene muchas variables a tomar en cuenta. Quizás se requeriría hablar de la necesidad de libertad en diferentes registros. La conquista de la libertad siempre conlleva un costo, es verdad”. (Yreal)
Pienso que el asunto de los costos, siendo real, también es un salvavidas para la conciencia. ¿Me explico? Sucede que en el fondo, y a veces no muy en el fondo, todos sabemos que el camino de la libertad duele y el de la desidia es más cómodo... ¡Qué problema! ¿Asumo el problema? ¿Lo enfrento? ¿O me quedo mirando el cielo raso con la esperanza de no tener que levantarme?
“La libertad parece estar en la posibilidad de caminar por donde uno quiera... aún si eliges la desidia y te quedas mirando el techo, eres libre porque esa fue tu elección”. (Salime Sfeir). Pero elegiste lo que te encadena, lo que te mantiene en el calabozo. Esa es la cuestión. Es decir que no siempre que escoges lo haces por la libertad.
¿Has oído hablar de los cimarrones? El cimarrón era el esclavo que se preguntaba: ¿Quién es este tipo para ser mi amo? ¿Por el solo color de piel merece serlo? Es el esclavo que empieza a soñar con la libertad y que se sabe con el derecho a ser libre.
El cimarrón es libre desde antes de huir, desde el día en que la escoge y la concibe dentro de sí, desde cuando la sueña y la añora, aunque siga encarcelado. Si escoges la desidia, es tu elección, claro, pero una que te esclaviza. No es lo mismo escoger, que ser libre.
“Como dice Sastre: "estamos condenados a elegir", queramos o no. Yo no se si esa condena nos hace felices o libres en el sentido más poético de la palabra. Algunas creencias intentan suprimir los deseos y pertenencias en busca de algo, pero no les hace al mismo tiempo esto menos libres?
Y como organismos que somos, rebosantes de hormonas, química. ¿Quién decide?
Supongo que tenemos una libertad limitada, pero yo nunca he pensado que la libertad sea ‘hacer lo que te de la gana’, sino la responsabilidad de cada una de las cosas que hacemos. No lo veo como un término hermoso, sino como algo que a veces nos produce angustia incluso”. (Arwassa)
Los conceptos abstractos se inventaron -supongo- para nombrar de alguna manera algo que existe y no podemos tocar. La libertad no se puede tocar, tal vez ni siquiera se puede sentir en realidad. Pero sirve como un destino o meta que te permite avanzar.
En la medida que piensas o criticas lo que ves, y lo haces de manera autónoma, ejerces tu libertad.
¿Qué tan autónoma? Cada vez más, pienso yo, en la medida que descubres que lo que piensas siempre está mediado por algo...
“Hay momentos que me da la impresión que nuestra libertad es extraña. Por ejemplo tenemos derecho al voto, pero nuestras opciones son muy limitadas, y a veces demasiado semejantes. ¿Realmente estamos eligiendo?
Otra cosa que me perturba, muy diferente al ejemplo anterior, la libertad para muchos es poder elegir ente muchos artículos de consumo, pero seguimos atados de cierta forma a un modo de vida. Como si nos hiciera falta urgentemente algún tipo de cambio de conciencia”. (Arwassa)
A eso me refiero cuando digo que no todo es lo que parece. En la medida que avanzas en la comprensión y te apropias del concepto, te das cuenta de que está más lejos. Pero sirve para eso. Las utopías no son necesariamente para alcanzarlas, sino como un destino que te ayudan a avanzar.
Yo no idealizo la vida, por ejemplo, ya que sé que el mundo es una mierda-, pero construyo un sueño del mundo que deseo habitar y lucho para que exista, aunque nunca se alcance y seamos concientes de que ello.
“Entiendo, no como meta sino como camino. Debe ser difícil vivir sin sueños”. (Arwassa)